Su amigo y ella se habían hartado de dar vueltas sin sentido alrededor de las atracciones y las aglomeraciones de gente, por lo que decidieron dar un paseo por la parte del pueblo que estaba vacía, ya que todo el mundo estaba en la feria. Cuando se encontraban cerca del teatro, ella divisó a la lejos a un grupo prometedor de chicos de su edad. Un año más a lo sumo. Mientras se iban acercando, ella miraba al suelo. Siempre hacía lo mismo. Los efectos de la vergüenza. Faltaban unos tres metros para cruzarse y se animó a echar un vistazo uno por uno a los chavales. Ni siquiera le dio tiempo a ver los zapatos del primero cuando notó que el segundo la estaba observando. De repente, no fue capaz de escuchar a su amigo, ya que el tiempo se detuvo en el instante en el que sus ojos se encontraron. El corazón le latía deprisa, sin embargo, no se daba cuenta de nada. Pero los dos grupos tuvieron que seguir su camino. Sus miradas se separaron. Ella se quedó pensando. Jamás volveré a verle, pero esto no lo voy a olvidar nunca.


Lilauzer.

martes, 14 de septiembre de 2010 en 8:03

2 Comments to " "

me alegro de que te guste!
esq me da por pensar cosas romanticonas y sale esto..xD
=)

Madre mía que cursilada más grande hija jajaja. Pero es bonito, mira el lado positivo, el cuchitril en el que vivimos es pequeño, MUY pequeño, y la gente va todos los viernes y los sábados al mismo sitio, si lo buscas lo encuentras, te lo digo yo. En este pueblo no hay nadie a quien no hayas visto una sola vez.
=)

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