Fue entonces cuando se dio cuenta de que no era lo único. Y que estaba sola.

http://www.youtube.com/watch?v=tBI-6zKmbFs

jueves, 28 de junio de 2012 en 8:57 , 0 Comments




Como siempre, estaban discutiendo. Como casi siempre, por tonterías. Hacía calor. Mucho calor. Iban andando por la calle. Ella gritaba. Él, simplemente, la veía llorar y luchaba dentro de sí mismo por no irse y dejarla sola con los insultos que salían de su boca. Se estaba haciendo de noche. Ella debía ir a su casa y lo invitó a ir. Él la rechazó, pero finalmente decidió subir. Todo estaba a oscuras. Las lágrimas corrían cálidas por las rosadas mejillas de la chica. Una gota de sudor recorrió la espalda del chico. Se deseaban. Él cerró con un portazo. Ella estaba a punto de contraatacar, pero se dio la vuelta y se miraron a los ojos. Profundos. Llenos de algo llamado rabia. Cansancio. Pasión. Al mismo tiempo, se lanzaron uno en los brazos del otro y se besaron con ira y deseo. Prácticamente se arrancaron la ropa. Acabaron en una cama pequeña. Haciendo el amor. Comenzó a llover mientras se amaban. La ventana estaba abierta. La brisa fresca les regeneraba. Cuando acabaron, se abrazaron en la cama. Estaban apretados y él... Él le susurró al oído: "So if you love me let me go". Ella sonrió nostálgicamente. Y él volvió a susurrarle: "No...si de verdad me amas...no me dejes marchar, por nada del mundo, sea el motivo que sea... no lo hagas, si me amas...no...jamás...". La lluvia seguía cayendo sobre el techo. Ella se durmió sobre el pecho de él. Él se quedó escuchando como la lluvia golpeaba con fuerza el tejado. "No me dejes nunca ir", susurró antes de caer en un profundo y confortable sueño.

http://www.youtube.com/watch?v=LXEKuttVRIo

lunes, 11 de junio de 2012 en 13:22 , 1 Comment





Mediados de septiembre. Viernes. Primer día de instituto. Desmotivación sin límites. Dejando a un lado la nostalgia y los recuerdos de los primeros rayos de un sol que tardaría en volver, quedó con unas amigas. Cenaron en la azotea de una de ellas. A oscuras. Solo les acompañaba la luna y las risas. Comieron pizza y helado. Disfrutaron de los últimos resquicios del verano. De la brisa cálida. Fueron a la feria del pueblo, no era gran cosa, unas cuantas atracciones, puestos de ropa y olor a patatas fritas y algodón de azúcar, tras lo que se dirigieron a un solar medio vacío con un escenario y gente cantando. Llegaban tarde, pero aún no tocaba el grupo al que esperaban. Ella se encontró allí con más gente que conocía y se puso en primera fila. "Otro verano más. Igual.", pensó. Antes de que pudiese seguir compadeciéndose de sí misma, se giró y rápidamente vislumbró una camiseta de un grupo que veneraba y fue entonces cuando le vio. Sus ojos. Su boca. Algo le dijo que debía hablarle, decirle lo que fuese, o que deseaba pasar el resto de su vida con él. Optó por la primera opción, no deseaba asustarle. Pero, como siempre, apareció su  "yo" cobarde y se calló, hasta que se armó de valor y dijo con una sonrisa sincera y ese deje de timidez en la voz:
-Me gusta tu camiseta - dijo, señalando.
Él la miró con cara de duda y dijo:
-¿Qué?
Y la amiga de la chica dijo:
-Que le gusta tu camiseta.
Entonces él se encogió de hombros y dijo con indiferencia:
-Ah...vale.
Ella se sintió pequeña y se arrepintió de haberse lanzado. Pero no todo es lo que parece. Él estuvo toda la noche con sus ojos fijos en ella.
Comenzó el concierto, disfrutaron, sudaron, saltaron, gritaron, cantaron, rieron.
Cuando acabó la noche, cada uno llegó a su casa. A la misma casa de siempre. Misma habitación. Mismas paredes. Misma cama. Mismo techo. Mismo olor. Mismo cuerpo. Nuevo sentimiento. Amor.





miércoles, 6 de junio de 2012 en 11:41 , 0 Comments