Esa chica de melena ondulada y despeinada, llevaba tiempo queriendo sentirse viva. Iba en un coche azul marino metalizado con gente que apenas conocía de unos días, vestida con su polo amarillo, chaqueta a juego del vehículo, vaqueros pitillo y Converse. Se sentía acalorada, por lo que preguntó por señas a la casi desconocida que iba sentada a su lado en la parte de atrás, con las gafas en la punta de la nariz, si podía abrir la ventanilla. Así lo hizo, mientras pasaban por un camino flanqueado por árboles y suelo repleto de hierba verde, cosa que en su país era bastante inusual. En ese momento entró una ráfaga de aire fresco y la chica pudo respirar. Después de una semana, o mejor dicho, quince años se sintió viva como pocas veces lo había hecho. Y sonrió.


Lilauzer.

martes, 22 de junio de 2010 en 7:07 , 1 Comment


No sé lo que tiene el amor. Posee un efecto narcótico que nos vuelve tontos y nos hace adictos a él. Hay gente que dice que es muy feliz enamorada, que siente mariposas en el estómago cuando su pareja le besa, o le abraza, o le mira a los ojos, o le dice te quiero. Pero, ¿quién se acuerda de los olvidados? Aquellos que nunca fueron correspondidos, aquellos que nunca fueron besados, ni fueron abrazados, a los que nunca miraron a los ojos, ni nadie les dijo te quiero. Viven a la sobra del amor de otros y anhelan reiteradamente que alguien les pida la llave para abrir su corazón, aunque en realidad, éste ya está abierto de par en par y disimuladamente entran los resquicios de la pasión de otra persona, el delirio que le arrebató el viento. Estos seres, los olvidados, sufren en silencio la soledad y esperan olvidar pronto a esa persona que nunca les pertenecerá...



Lilauzer.

domingo, 13 de junio de 2010 en 5:08 , 0 Comments