Piazza della Rotonda. Roma. Italia. Una amiga y yo caminamos. Respirando. Disfrutando de los últimos resquicios del viaje. Hablando de todo y nada. Mañana nos vamos. Nos han dejado algo de tiempo libre para hacer las últimas compras. Siete y media. Hora de quedada. Encontramos a algunas chicas de nuestro instituto. No están los profesores. Caras largas. Mañana volvemos. Nos sentamos al lado de gente desconocida. Miro con cara de nostalgia adelantada a mi compañera y me doy cuenta de que ella se siente igual de vacía que yo. Mañana regresaremos. Contemplo con tristeza el Panteón, la plaza, los restaurantes, las tiendas, las heladerías, la gente. Oigo la música de una guitarra, las risas, las conversaciones en idiomas extranjeros, los besos. Mañana vuelvo a la rutina. Intento recordar todas y cada una de las imágenes. Me da una sensación parecida al final de las vacaciones, bien entrado septiembre. Temperatura agradable. Tarde decadente. Rayos de sol cálidos. Acordes. Sonrisas cómplices. Despedidas.




http://www.youtube.com/watch?v=Wa_mKfYt95M

domingo, 17 de abril de 2011 en 7:14

5 Comments to " "

siempre pasa con los viajes... sobre todo cuando son demasiado cortos...

has estado en italia? que envidia! siempre he querido ir!
y gracias por el comentario; escribo para eso, para que comenten quienes me leen lo que les parezca :)

Solo dos palabras: quiero volver

Opoino igual que Cintia(:

Intentamos hacer fotos, comprar recuerdos, o mirar fijamente las cosas para capturar su verdadera "esencia" ... a veces no nos damos cuenta que lo que perdura es lo que va con nosotros en nuestra mente y nuesto corazón.
Lo malo no es que se ha acabado.. sino seria no haberlo vivido :)

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